Mostrando entradas con la etiqueta Apartes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Apartes. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de junio de 2012

Granitos de arena

''Un profesor trabaja para la eternidad: nadie puede predecir donde acabará su influencia''
H.D. Adams

Es interesante como uno evoluciona a lo largo de un curso. No parece ser la misma persona la que empezó que la que termina. Aunque esto al personaje de Borges, Funes el memorioso, le parecería evidente. Ya le es molesto el simple hecho de que ''[...] el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente)''. Uno cambia sin apenas ser consciente del cambio que está sufriendo, y se despierta un día y al mirarse al espejo, a pesar de tener el mismo aspecto, se da uno cuenta de que no es el mismo.

domingo, 29 de abril de 2012

Santiago Gil, pura emoción

''13.15. Todos los tripulantes de los compartimientos sexto, séptimo y octavo pasaron al noveno. Hay 23 personas aquí. Tomamos esta decisión como consecuencia del accidente. Ninguno de nosotros puede subir a la superficie. Escribo a ciegas."
Kursk.

Santiago Gil, nacido en 1967, y licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, ha trabajado en medios de prensa provincial y nacional, así como en distintos gabinetes de comunicación; ha publicado las novelas Por si amanece y no me encuentras, Los años baldíos, Un hombre solo y sin sombra, Cómo ganarse la vida con la literatura y Las derrotas cotidianas; el libro de relatos, El parque, los libros de aforismos y relatos cortos Tierra de Nadie y Equipaje de mano, y los libros de poemas Tiempos de Caleila y El color del Tiempo; y un libro de memorias de infancia titulado Música de papagüevos.

lunes, 19 de marzo de 2012

Mejor que el silencio


"Tus hijos no van a clase porque escuchan rap, no hay por qué preocuparse, tus hijos escuchan Rap porque tienen clase"
Nach

Viernes 16 de marzo del 2012. Nach actúa en la discoteca Flash, la antigua paraninfo. Nosotros, amantes de la buena música, acudimos a la cita. No hay duda sobre ello. Entramos en el recinto, el cual no destaca por su amplitud, ni tampoco por estar preparado para un concierto de esas condiciones, como demuestra el hecho de que muchos apenas alcanzábamos a ver el escenario entre las cabezas de la multitud. Para colmo, los teloneros (aquellos que preceden a los verdaderos artistas), que no tardan mucho en salir al escenario, demuestran su nula capacidad para entretener al público, y los pocos brazos conformistas que acuden a su llamada, demuestran que no poseen un oído bien desarrollado. Si el tiempo que ocuparon el escenario, hubiera sido sustituido por un profundo silencio, incluso por un incómodo silencio, habría sido mejor. Todos hemos escuchado eso de: ‘’Si lo que vas a decir no es mejor que el silencio, no lo digas’’. No tardan en salir huyendo del escenario. Todos esperamos los siguientes teloneros, pues es a lo que estamos acostumbrados. Al menos dos, y luego el artista principal.